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  • Ana Cuerdo

Las respuestas están en nuestro cuerpo.


¿Cómo estás?, ¿qué te pasa?, ¿qué te emociona?, ¿qué te conmueve?, ¿cómo haces para ilusionarte día a día?, ¿qué te ayuda a seguir con tu rutina?....

¿Te planteas ésto? ¿Te lo preguntas directamente y te ayudas a trazar tus esquemas "sentidos" para saber cómo y hacia dónde ir?

Respuestas -Persona A:

¿Cómo estás? Vaya...

¿qué te pasa? Nada, ¿por?

¿qué te emociona? Nada en especial, no soy de llorar

¿qué te conmueve? No sé

¿cómo haces para ilusionarte día a día? Pues tirar palante

¿qué te ayuda a seguir con tu rutina? Pagar mis gastos

Respuestas- Persona B:

¿Cómo estás? Ahora mismo tranquilo, pero algo preocupado con un problema.

¿qué te pasa? Estoy perdido, y asustado con ello.

¿qué te emociona? Muchas cosas: la sonrisa de mi novia me hace sentir cosquillas, los abrazos de mi padre, ver a mi sobrina, visitar a mi hermano que vive fuera, que algo me salga bien....

¿qué te conmueve? Pffff, el hambre de los niños, las injusticias, los abusos, todo lo que se ve en la sociedad, en los telediarios, es muy fuerte, todo.

¿cómo haces para ilusionarte día a día? Saber que estoy donde quiero estar, básicamente.

¿qué te ayuda a seguir con tu rutina? Saber que a partir de las 5 de la tarde la vida es para mí, todo el tiempo es mío para hacer todo lo que quiero.

¿Con cuál te identificas?

Ninguno está bien ni mal, es como son, hoy por hoy. Muestran la escucha de sí mismos que han aprendido a desarrollar a través de sus vivencias y su educación. Muestran muchas cosas, evidentemente.

Lo real también es que ambos tienen dificultades en este momento de sus vidas, pero la Persona B, por la escucha de sus propias sensaciones y los pensamientos que desarrolla con ello, se muestra con más facilidad para la resolución de sus conflictos.

En definitiva ha desarrollado dentro de sí mismo (no solamente algo externo) un motor que le empuja hacia adelante.

La Persona A sin embargo, tiende a quedarse más atascado y repitiendo una y otra vez las mismas tareas, dando vueltas y sin saber salir, porque no identifica en sí mismo ni cómo está, ni qué le mueve, ni qué necesita ni un montón de cosas más que nos sirven de mapa para cambiar de rumbo.

Emocionarse no tiene que ver con llorar, si no con encontrar en las pequeñas cosas del día a día aquello que nos mueve, nos impulsa y nos lleva a la acción. Éso nos da respuestas. Si queremos que algo cambie en el tablero, voy a tener que mover alguna ficha. El movimiento de esa ficha desencadenará otros movimientos. Y así ocurre en la vida. Sólo que en el tablero de la vida tengo que saber y conectar con el fin que quiero alcanzar... y eso no está afuera, esas respuestas no las tienen otros, ni mis deseos son los deseos de otro.

Es un poco como recordar cuando eramos niños.... la capacidad de sorpresa, y la emoción ante determinados eventos... Recuperar esa mirada de juego ante la vida. Y volver a vivir esas sensaciones... Volver a permitirlas... Escucharlas y usarlas a nuestro favor, para nuestro propio disfrute, para recuperar la vitalidad, la espontaneidad y para poder usar mi mapa en la vida. Son necesarias para vivir con mayor plenitud.

¿Recuerdas las mariposas del estómago? , ¿el fuego en el abdomen?, ¿el temblor en las piernas al ver a aquella persona?, ¿el nudo en la garganta al enfadarte?, ¿la sensación de volar cuando tienes miedo?, ¿la rigidez cuando desconfías? o el ceño fruncido?, ¿la tensión en el cuerpo cuando ves a alguien que te incomoda?, ¿la tristeza y la desesperanza en la barriga?, ¿la sonrisa perpetua en la boca al recordar las ganas de ir a un sitio?.... y todas las que puedas recordar....

Ana Cuerdo


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